Interarts

Un grupo de personas nos hemos reunido en Interarts (Barcelona) convocados por el equipo actual para presentarnos su plan estratégico de futuro. Ahora se cumplen casi 25 años desde su creación y nos han planteado sus anhelos de futuro. He de confesar que a mí me ha dominado más la nostalgia y el pasado que el provenir de la fundación.

He rememorado, cuando contra viento y marea, constituimos Interarts en el año 94-95 con Eduard Delgado al frente entre algunas dificultades institucionales. Creamos el primer Observatorio Interarts de Políticas Culturales Urbanas y Regionales a partir de los aportes de su trabajo en el Consejo de Europa (1992-94)

Primer logo

Muy poca gente valoró la propuesta y las instituciones recelaron de una iniciativa surgida de unos gestores culturales que, con experiencia en las políticas culturales locales, querían reflexionar, investigar y plantearse la cooperación europea e internacional.

Primer folleto de Interarts

Interarts representó en estos años lo que ahora se llama «think tank», laboratorio de ideas, o estudio de prospectivas y futuros. Mucha gente nos ayudó y encontramos una gran aceptación por parte de profesionales, creadores y algunas instituciones culturales.

No voy a relatar o describir que hizo Interarts, solo me gustaría aportar un valor de este proyecto que creo que puede ayudar a interpretar la realidad actual.

Interarts fomentaba y creía en la «Complicidad», entendida como un valor de compartir el saber y la experiencia. Complicidad en ideas y creencias sin la voluntad de ideología dominante o dogma. Complicidad en reconocer que la diversidad es necesaria para abordar la gestión de la cultura.

Complicidad como un compromiso esencial para la generación de proyectos de cooperación internacional. Complicidad como reconocimiento del “otro”, del socio o de la contraparte. Complicidad intelectual, o mejor en experimentar procesos intelectuales, donde la acción – formación y transferencia estaban unidos en la inexistencia de jerarquías extrañas (políticas, académicas, etc…)

Pero no puedo olvidar que Interarts fue un proyecto personal y vital muy importante para mi trayectoria. También tengo un recuerdo con dolor y tristeza, por las pérdidas; la de mi amigo cofundador Eduard Delgado (2004) y más recientemente de Eduard Miralles (2018) noble heredero, dos personas importantes en este proyecto, a quien hemos de agradecer mucho. En 2004 renuncié a la presidencia para asumir otras responsabilidades incompatibles, ahora 15 años después, constato la importancia de la continuidad en el frágil campo de la gestión de la cultura.

Y deseo todo lo mejor para la nueva etapa

Entrevista realizada por Eduard Miralles a Alfons Martinell

Les presento una entrevista sobre mi trayectoria personal y profesional perpetrada por mi recordado amigo Eduard Miralles en el año 2014, en el momento que me pensioné de la Universitat de Girona. Fue publicada en la Revista Periférica de la Universidad de Cádiz en 2015. Les presento este texto como un homenaje al entrevistador en el primer aniversario de su partida por si es de su interés
Miralles me solicitó esta entrevista porque estaba un poco impresionado por mi jubilación. Me dijo que nunca hubiera pensado, hace unos años cuando iniciamos en la formación de gestores culturales, que alguien podía terminar su vida laboral en esta “nueva profesión”
Conversamos largamente durante horas hablando de todo lo compartido y de aspectos que él desconocía de mi trayectoria. Eduard tenía la virtud de dejar hablar y, principalmente, era un gran “oyente” con capacidad de escucha que ayuda mucho. Pero lo más estimable es su dominio del lenguaje y de construcción de un discurso. Sin ser una entrevista transcrita de forma literal, su fidelidad es máxima y además su forma de relatar mis respuestas con una redacción encantadora.
Recordando nuestra amistad y complicidad les comparto este texto:

Iniciando 2013 con perplejidad

Perplejidad
Vuelvo a este blog después de meses de silencio intencionado, o mejor dicho desorientado, viviendo el día a día con una gran perplejidad la realidad cotidiana y los cambios  que van sucediendo en nuestras sociedades locales y globales de forma irrevocable y descontrolada.
Lo que nos parecía otra de las crisis secuenciales del capitalismo se ha convertido en una gran alteración de nuestros sistemas económicos, políticos, sociales y culturales de una transcendencia imprevisible. Como un tsunami inesperado hemos vivido la inundación y desaparición de parcelas de la vida social que creía ingenuamente que estaban consolidadas. Me parecía que no volvería a ver ciertas realidades sociales muy crudas como el aumento insostenible del desempleo o la falta de oportunidades de los jóvenes y la pérdida diaria de servicios públicos básicos. El decrecimiento en nuestro país es una evidencia en los relatos diarios los cuales nos cuestionan nuestras visiones de progreso, bienestar y desarrollo que hemos de poner en revisión. Presenciamos un nivel de agresividad impensable disfrazado de liberalismo contra todo el contenido y sentido del contrato social rousseauniano, con la destrucción incontrolable de los difíciles y largas construcciones en pro de los derechos fundamentales, de los servicios públicos y de la solidaridad social, valores en la que muchos seguíamos luchando para consolidar y ampliar pese a las dificultades.
He recordado mi infancia, vengo del franquismo y de la postguerra, con muchas privaciones pero con el entusiasmo de trabajar para el progreso y la mejora del bienestar. Recuerdo haber tomado leche en polvo, mantequilla y queso de la Ayuda al Desarrollo de USA, es decir en lo que denominan subdesarrollo, así como las vivencias de luchas sociales y políticas para superar adversidades y conseguir un futuro en libertad.
Nunca hubiera pensado que volvería a ver colas para recoger alimentos o personas viviendo en las calles perdiendo su vivienda en estas ciudades rehabilitadas que buscaban ser civilizadas pensando que ciertos episodios históricos estaban superados.
Empecé a vivir en democracia cuando cumplía los treinta años pero, a pesar de este hecho, recuerdo mi juventud como un tiempo de entusiasmo y voluntad para conseguir convivencia y felicidad para los míos.  Tengo un grato recuerdo de todo este periodo que nunca lo he vivido negativamente sino con una vida social y cultural activa a pesar de vivir en una dictadura. Teníamos espacios de información, intercambio y acción entre las amistades, familia y organizaciones sociales y culturales que nos permitían sobrevivir a la presión de la política autoritaria. Mis hijos nacieron al final del franquismo pero han podido vivir en democracia, quizás ahora vemos que no es la democracia que anhelamos y que nos la están sustrayendo sutilmente y manipulando su relato. Como generación estábamos satisfechos del trabajo colectivo para superar estas etapas, para mí era el patrimonio que podía incorporar a mi cuenta de resultados que mis hijos y nietos pudieran vivir mejor. Esto lo hemos conseguido pero ahora nos empiezan a surgir dudas.
En estos tiempos convulsos han surgido diferentes movimientos sociales que, bajo la denominación de indignados u otras, han ido tejiendo una nueva forma de participación política más allá de la formalidad de un sistema democrático que se está derrumbando poco a poco. Los he visto con simpatía pero sinceramente no he entendido bien cuál es el camino y sentido que proponen en esta forma de actuar diferente. Pero espero aprender.
Esta continuada perplejidad me ha obligado a reflexionar mucho sobre qué posición tomar y situarme en un contexto diferente. En algunos momentos me ha superado el pesimismo y cierta tendencia a la pasividad pero las largas conversaciones con la gente, que tengo el placer de compartir mi vida cada día, me generan más energía para estar activo y participar.
Desde esta confusión y duda, considero que es importante participar más activamente aportando mis posiciones y elaboraciones en estas redes sociales que nos permiten compartir entre iguales y disponer de informaciones más libres.
Desde esta posición reinicio este blog al inicio de 2013 como un ejercicio de cooperación para compartir y vivir juntos, este es el sentido de CONFLUENCIA.

NUEVOS ESCENARIOS PARA LAS POLÍTICAS CULTURALES. Apertura de Reflexiones

 NUEVOS ESCENARIOS PARA LAS POLÍTICAS CULTURALES.

APERTURA DE REFLEXIONES

Después de estos primeros años, de una (o unas) crisis sin precedentes, nuestras sociedades asumen este próximo año 2012 con menos sorpresas y la convicción de que el trayecto va a ser largo y difícil. Estamos convencidos que las recetas tradicionales de las políticas culturales se presentan como añejas y maltratadas para convivir y dar respuestas a esta contemporaneidad. Las políticas culturales han de cambiar mucho para conseguir un mínimo de credibilidad entre una ciudadanía indiferente a los recortes en cultura y más preocupada por otros sectores más sensibles de su cotidianeidad (sanidad, educación, universidades, etc…).

Reflexionar sobre este tema requiere una actitud más amplia que la tradicional mirada hacia el pasado y la tradición, requiere la valentía de mirar (y generar imágenes) al futuro con una actitud innovadora buscando los escenarios de la prospectiva para no perder tiempo ni oportunidad. El reto es situarnos mucho más cerca a las dinámicas de la ciencia y la tecnología, pero en el ámbito de nuestra especificidad social. La cultura siempre ha sido lenta a los cambios como nos recuerda Emilio Lamo de Espinosa:

“” Creo que el ritmo de cambio social que genera la ciencia es tan rápido, que la cultura no puede asentarse, porque requiere un proceso de al menos tres generaciones. Si cultura son todas aquellas actitudes que aceptamos como evidentes, la ciencia no permite su asentamiento, porque innova muy deprisa y no permite generar consensos culturales acerca de ciertas conductas.””

Revisar las políticas culturales requiere correr riesgos sobre el statu quo que tienen para ciertas élites dirigentes (artísticas y políticas), medios de comunicación o grupos de presión de todo tipo (económicos, mediáticos, territoriales, etc….) para configurar una nueva generación de propuestas sobre las relaciones entre el interés general y el mercado en nuestra vida cultural.

Tenemos un ejemplo cercano, salvando las distancias, en Francia con el gran número de publicaciones, estudios y reflexiones que se generaron a partir de 2009 celebrando el cincuenta aniversario de Ministerio de Cultura que creó De Gaulle y André Malraux en 1959. Desde posiciones contrarias a las políticas culturales al panegírico de la gran tarea histórica de este departamento en nuestro país vecino se han manifestado un gran número de aportaciones intelectuales y técnicas muy ricas y estimuladoras.

En este espíritu iniciamos en este blog una serie de reflexiones que ordenan ideas propias y comparten análisis con la esperanza que también contribuyan una confluencia de acciones.

“”El mundo siempre cambiante requiere continuamente formas nuevas en las que ésta se refleje. Dichas formas se conocen asimismo con el nombre de cultura. Destruir la cultura significa destruir la verdad. Y destruir la verdad no es otra cosa que privar al hombre de su dignidad”” Rob Riemen (2006): Nobleza der espíritu, Arcadia, Barcelona

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad