Primer show de la política cultural exterior

Desde hace años mantengo que las relaciones culturales internacionales son de una alta complejidad en una sociedad globalizada y es el resultado de un cambio de paradigma de los antecedentes cuando los Estado nación utilizaron y manipularon las expresiones e identidades culturales para construir las “culturas nacionales”. Pero en la actualidad es donde se observa el gran despiste político existente en este campo debido al poco análisis profundo sobre el tema y me parece que se trabaja más sobre opiniones que con estrategias. Nos hemos distraído mucho con esto que le llaman “marca país” o imagen exterior construida desde una estrategia gubernamental. Y hemos de entender que no va por aquí el tema y requiere una reflexión más profunda. En este contexto sostengo que, en este importante campo de interacción cultural internacional,  las posturas han de ser más inteligentes, modestas y adaptadas a los contextos contemporáneos en lugar de simples opiniones de café (saludable pero no suficiente para construir una política). En la actualidad es una falacia pretender que la acción gubernamental puede crear artificialmente una imagen que no corresponda a una realidad interna, a una vida cultural y creativa participada que tenga un interés y proyección más allá de lo endógeno. Un ejemplo, con todas las distancias, podríamos observarlo en el deporte donde tenemos una imagen (Nadal, Madrid, Barça, Gasol, etc…) que están presentes en el espacio internacional no como una construcción de una política de gobierno sino porque llegan a un nivel de excelencia y proyección que por ellos mismos ya vale. ¿Alguien puede pensar que este hecho forma parte de una estrategia de marca de país o se debe a otras dinámicas? Por otro lado uno de los informes más citados sobre la Diplomacia Cultural realizado por una consultora llamada Demos para el gobierno británico, hace unos años, después de dar unas ligeras y superficiales reflexiones sobre el tema concluye que han de aprovechar los Juegos Olímpicos del 2012 como un momento de crear imagen en el exterior. Por cierto ante el poco éxito de los British Councils, a pesar de que aún son modelo para algunos comentaristas. Pero todo parece que con el cambio de gobierno estamos en el mismo lugar o peor (si incorporamos el coste de oportunidad del tiempo perdido) después de casi ocho años desde que asumí responsabilidades (2004) en este campo en el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y después de  abandonar esta función (2008). Queremos ser una sociedad moderna y caemos en todos los tópicos caducos de las políticas culturales en el exterior de la segunda mitad de s. XX, cuando los países dominantes en el marco de la guerra fría y los procesos de descolonización tenían que construir una imagen amable para sus intereses y veían en la cultura una herramienta que acompañaba estos intereses económicos o geoestratégicos. En estos últimos años hemos oído como el Partido Popular, en la oposición, comunidades autónomas, industria cultural y personajes que se autodenominan de “la cultura” afirmaban con saciedad lo que  se debía hacer y cual era la forma de abordar unas políticas culturales en el exterior. Se acostumbra a presentar propuestas contundentes y ocurrentes, sin profundizar en el análisis por la ausencia de investigación y estudios serios (tema que dejo para tratar en otra ocasión). La referencia a la unidad jerárquica en la administración, los tópicos de la imagen país, la centralidad de la lengua como vehículo de acción cultural exterior, etc…. son los temas y contenidos contemplados con muy poca referencia a nuestra creatividad, excelencia expresiva, habilidades productivas en sectores más innovadores con la oportunidad de incorporar esta excelencia en el escenario internacional. ¿Quién ha ayudado al compositor Alberto Iglesias a recibir el encargo de la banda musical de la película El Topo (no española) o su nominación para los Oscars de Hollywwod? La carencia de  reflexión y el poco apoyo a investigaciones más profundas han llevado a situaciones de compromiso que salvan los muebles y no saben como salir de este embrollo que no es únicamente competencial, o de poder, sino de rumbo , prospectiva y futuro. Ejemplo de ello lo tenemos en el estudio realizado por el Ministerio de Cultura y Exteriores la pasada legislatura y el frágil convenio entre ellos que no tiene un marco de referencia ni un contenido mínimamente aceptable en lo que denominaron PACE. Y en este contexto asistimos a una huida hacia adelante con el anuncio insólito de proponer al escritor Mario Vargas Llosa para Director del Instituto Cervantes para cerrar el tema por las ramas y con un gran efecto mediático, pero es totalmente incomprensible situar un creador y premio nobel como gestor de un Instituto de acuerdo con la Ley que rige en citado Instituto. Agradezco mucho a M. Vargas Llosa su sensatez de no aceptar este cargo que no representa ninguna aportación a la política cultural exterior y  ningún sentido. Porque él y su obra son una expresión de la complejidad  de las relaciones culturales internacionales y del papel del Estado en estos  nuevos contextos de interdependencia. Analicemos rápidamente algunas de estas complejidades.

 Vargas Llosa es peruano y creo que tienen nacionalidad española, esta doble identidad que la trató con mucha delicadeza en su discurso de entrega del Premio Nobel.

 Escribió su primera narrativa sobre la realidad de su país Perú pero la edición de su obra se gestó desde Barcelona. ¿Donde creó, donde editó, donde vive, a que diferentes identidades aporta su contribución, ….? Todo esto son preguntas que responden a este contexto de complejidad actual.

 No representa ningún país ya que se mueve en los que podríamos llamar movilidad de la globalización

 Participa y opina en la prensa habitualmente sobre temas amplios

 Muchos disfrutan su obra en otros idiomas gracias a las múltiples traducciones que tiene su obra.

 ¿Qué es? Peruano, español, hispanoamericano, latinoamericano, universal,…….  Y más…

Me parece un acierto el nombramiento de Víctor García de la Concha para el cargo por ser una persona que ha hecho un gran aporte a la lengua española en su paso por la Academia y es un buen conocedor del espacio hispano (y sabe que la lengua española no es patrimonio exclusivo de España). Dispone de una gran sensibilidad para un trabajo mucho más práctico como ha demostrado en las respuestas en esta entrevista.  http://bit.ly/AAYyOl Y todo esto entre unos rumores sobre que el I. Cervantes va a centralizar la acción cultural exterior un sueño que no responde a la realidad, como bien dice su nuevo director en la citada entrevista. Entiende que su función es promocionar la cultura en español y esto es una gran limitación para asumir tantos retos. ¿Dónde quedan todas nuestras expresiones culturales que no se vehiculizan por el español y utilizan otros lenguajes artísticos? ¿Y las otras lenguas oficiales?

Hay temas pendientes. Pero permítanme que deje unas cuestiones a resolver:

¿Puede el I. Cervantes asumir tantas funciones? ¿Porqué centralizar la vida cultural que está descentralizada? ¿Y que haremos en los mas de setenta países donde tenemos relaciones diplomáticas y no hay Cervantes,  los dejamos solos? Suerte que los agentes culturales siguen internacionalizando su acción a pesar de la administración pública como podemos ver día a día. Esta es la gran garantía y esperanza de futuro

 

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